Después de años de espera, 007 First Light finalmente llegó y la realidad es que IO Interactive logró algo bastante difícil: crear un juego de James Bond que se siente moderno sin perder la esencia clásica del personaje.
Muchos lo están comparando con una mezcla entre Hitman, Uncharted y hasta Batman Arkham, pero la verdad es que el juego encuentra rápidamente su propia identidad. Sí, tiene el ADN de Hitman en sus misiones de infiltración, disfraces y múltiples formas de encarar los objetivos, pero también apuesta muchísimo por la espectacularidad cinematográfica y la acción.
La historia nos muestra a un James Bond mucho más joven, impulsivo e inexperto, antes de convertirse en el agente 007 que todos conocemos. Eso permite ver una versión más humana del personaje, con errores, dudas y situaciones donde muchas veces tiene que improvisar para salir adelante.
Uno de los aspectos más interesantes del juego es cómo combina sus diferentes sistemas. Por momentos estamos infiltrándonos en fiestas de lujo, utilizando gadgets, hackeando dispositivos o manipulando enemigos para avanzar sin ser detectados. Pero cuando las cosas salen mal, First Light cambia completamente el ritmo.
Y es ahí donde aparece una de sus mayores sorpresas: el combate.
Las peleas cuerpo a cuerpo recuerdan muchísimo a la saga Batman Arkham, con golpes encadenados, esquivas, contraataques y una fluidez que hace que cada enfrentamiento sea muy satisfactorio. Además, los escenarios juegan un papel importante, permitiendo usar el entorno para atacar enemigos o generar ventajas durante los combates.
Cuando aparecen las armas, el juego vuelve a transformarse. Explosiones, persecuciones, tiroteos y secuencias de acción hacen que muchas partes recuerden directamente a Uncharted 4. Hay momentos donde todo se vuelve un caos controlado y la experiencia pasa de una misión de espionaje silenciosa a una auténtica película de acción.
Los gadgets también tienen bastante protagonismo. Desde relojes tecnológicos hasta dispositivos para hackear sistemas, abrir accesos o distraer enemigos, todo ayuda a reforzar esa fantasía de sentirse realmente dentro de una aventura de James Bond.
Visualmente tampoco se queda atrás. Quizás no sea el juego más impresionante de la generación en términos gráficos puros, pero su dirección artística, las animaciones, las localizaciones y la puesta en escena consiguen transmitir constantemente esa sensación de estar participando en una superproducción de espionaje.
Lo más importante es que First Light entiende perfectamente qué hace especial a James Bond. No intenta copiar a Hitman ni convertirse en un nuevo Uncharted. Utiliza ideas de ambos para construir algo propio, mezclando espionaje, acción, gadgets, humor y carisma de una forma que pocas franquicias pueden hacer.
Puede que no sea perfecto, pero sí parece ser uno de los juegos más interesantes que recibió James Bond en muchísimo tiempo y, para muchos jugadores, uno de los grandes lanzamientos de 2026.